No existen personas más felices durante las fiestas de fin de año que los niños, los que suelen ser los más recordados en las celebraciones y quien son el centro de atención con todos los regalos que reciben durante estas fechas. Pero todo niño tiene una transición, una en donde debe dejar de vivir en un mundo de fantasía y comenzar a vivir la realidad que todos vivimos.

Pero el problema a tratar es el momento específico en donde el niño, o más bien dicho, el hijo/a, debe dejar de recibir regalos para comenzar a tratar esta festividad como cualquier otro día. Esto más que nada depende de los padres, aunque hay un evento que inevitablemente se debe dar primero para que esto suceda, y es que el niño en cuestión descubra la verdad del Día de Reyes, que lo que en realidad las personas que el niño piensa que son los responsables de entregarles los regalos no son más que quienes están a su cuidado. Pero, a diferencia de lo que muchos creen, el crecimiento real de una persona no está ligada a la edad, sino a la madurez psicológica, por lo que no hay necesidad de apurar el proceso marcando una edad. El proceso de dejar de recibir regalos para el Día de Reyes está puramente asociado a la madurez, el momento donde el niño en cuestión puede ser tratado de forma adulta y racional, porque va a comprender las acciones tomadas por sus padres con suma facilidad y sin berrinches.

Una ilusión o fantasía suele ser la mejor forma de proteger a una persona de la cruel y aplastante realidad del día a día, por lo que si estamos seguros que nuestro hijo/a puede soportar dicho peso, ése es el momento donde se alcanzó la maduración.

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Escrito por NDA, el 6 enero, 2013.